Ayer, con mi pretexto disfrazado de consumismo fuí al lugar donde te me ausentas
y aunque no sea el recorrido, voy, camino las calzadas que anduvimos y que obligado estas a pisar
pero ya no confío en mi suerte es quiza por eso que nunca coincidimos
ni a una avenida de distancia, ni aun vistazo de tu olvido.
Pero sigo asi, recogiendo los rastros de estrellas que dejaste a tu paso cuando tomados de la mano
y mi terror por cruzar las calles haciamos constelaciones, por las cuatro esquinas del parque, rumbo al cajero, hacia el café, de vuelta al super, por la estación del camión, brillando en sonrisas y abrazos.
Dios cuanto fuí feliz...
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