miércoles, 4 de enero de 2012

Para el petardo que me llevó al oficio de decir...


Aprovecharé esta noche que soy invisible y estas horas aunque me sugeriste no desvelarme, en tu papel eterno de principe.
Aprovecharé que soy invisible y que estoy desnuda o sola, me es igual; para saborearte de nuevo en mis queditas letras que van siempre de puntillas y sin hacer ruido para no molestar.
Hoy con noción de ayer en que también fuí invisible, te evoco con una sonrisa y mirada al cielo para que no se desborden de las cuencas de los ojos la nostalgía líquida. Hoy con tanto frío en las manos te vuelvo a tocar sutil en mis letras, en mis queditas letras.
¿Recuerdas cuantos años han pasado? yo casi no... mido la distancia entre tu y yo, quizá en la extensiónn de mis marcas de guerra (perdidas) y en cuánto ha crecido tu hermosa sonrisa. Te me has vuelto cada vez más brillante y eso siempre me ha llenado de dicha, una de las mejores cosas de ... quererte... es verte con esa cándida alegría en distantes fotografías... ajenas.
Apenas y si podría mencionar cuanto te recuerdo, entre intentos y partidas, entre nombres y supuestos, y después de lo que me he convertido. Si me vieras... no soy creo que ni un cabello de aquella de los corredores, soy quiza un poquito la de los textos con promesa de canciones (aun me debes ese arreglo), pero la de la sonrisa pura e inocente se quedó quien sabe donde, talvez si volvieses a la banca junto al dulcero o en las ventanas de la cafetería, la encuentres empolvada y a la espera.
Dejaron de ser quietas las letras ¿verdad?, disculpalas, todavía no logro controlar mis dedos y más si van en pos de acariciar tu recuerdo. Tu recuerdo o lo mas gentil y bello que tengo en el listado del bien-sentir.
Declaro que saltarina como un colibrí no te recuerdo, supuestamente feliz te me vas de las sienes y te me haces fraternal y te disfrazas de hermano y creyendolo me engaño. Pero cuando vuelvo de nuevo a casa, después de una desilución, con mi sombrilla rota en pleno aguacero me asomo por las ventanas y de nuevo te veo, tan hermoso como lluvia de estrellas e igualmente lejano.
Y  dejo de creer en toda magia  pero la vida me abofetea y me abraza a través de ti, encontrandote entre miles de seres humanos y la mirada se me llena de fé y ahora de  felicidad líquida, que gracias a la ocuridad y la prisa, no viste.
Hacia donde voy, no lo sé, es solo que te apareces abrazando angeles vestidas de arcoiris y no puedo evitar decirte, que a estas alturas de mi enredado camino sigo queriendote, pero no es de incomodarse, no... mi entraña de carton mojado ya no espera, ni se ilusiona, ni emula cuentos de hadas.
Vivo en una realidad soñadora donde puedo firmar con las uñas sobre concreto, que eres lo mas franco y genuino que he sentido, por lo inalcanzable... que es tu virtud, eres tan mágico como tangible, porque alguna vez tuve la fortuna de tocarte y saber que eres real, con la gracia de desaparecer antes que pudiera echar algo a perder. Porque me sé corrosiva y descuidada,  por favor nunca te enamores de alguien como yo.
Y si... alguna vez (ruego al cielo entero por que no pase), te hallas triste y/o solitario, extiende tu mirada al recuerdo, de que alguien con la mano en el pecho y el corazón entre sus dedos, a través de una pantalla te declaró "amor vitalicio" y lo está cumpliendo.
Disfruta este texto y luego solo vuelve a tus pasos y se feliz para que me ayudes un poquito a serlo también, por que a "mi primera estrella de la tarde", a "mi unicornio azul", siempre lo tendré en mis oraciones y en mis finales de novela y en mis pupilas, como la mirada de ensueño que alguna vez se cruzó con la mía e hizo que valiera la pena haber tenido eso que le apodan vida.
Y si tuvieras tiempo... recuerdame alguna vez en algun acorde o lo que dura una nota al aire, que un instante en tu memoria sería un gran regalo para mi.
Te .... siempre.

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