Bienvenido
Aquí mis entrañas y todo lo que puedes tirar a la basura.
martes, 19 de abril de 2011
Mi cajita de cristal...
-Pero niña ¿qué haces ahí?...
-Me oculto donde no pueda hacer daño, déjame en paz.
-He venido a traerte flores, anda sal de ahí.
-¿Son tulipanes?
-Sal y descubrelo.
Ella se asomó un poco y por entre la rendija, sonrió al anciano, después salió por completo a recibir sus flores, no tulipanes, sino flores silvestres y exóticas de esas que se dan en la montaña.
-No son tulipanes pero son muy bellas también, gracias y perdón, siempre me encuentras en harapos, sucia y desaliñada.
-Es por eso que vengo niña, cuando estás frenética y radiante, hecha dama y fascinante no necesitas flores.
-Es cierto viejo sabio, estoy triste sabes...
Ella se acerco a ese anciano estático y de ojos casi cerrados en afan de abrazarle.
-¡Detente ahi! , ni siquiera lo intentes, habla ... sé que eso quieres.
-¡Demonios! me atrapaste de nuevo. - dijo ella frunciendo el seño
-De nuevo lo hice viejo sabio, de nuevo, herí algo que amaba.
-¿Estás segura que amabas?
-Es la primera vez que lo estaba, es una cajita de cristal, sabes de sobra como me gustan las cajas, había comenzado incluso una colección ¿recuerdas?, eran todas de madera, pero está de cristal simplemente me fascinó, la vi desde lejos y me enamoré desde el primer brillo de una de sus caras, nunca había imaginado tener una cajjita tan hermosa, tan fuera de lo común.
-¿No te habrás deslumbrado solamente niña?
-No... Porque estaba un poco maltratada, sucia de dueños anteriores que no conocieron o no supieron el valor que tiene, pero aun así yo sabía de su pureza y abracé totalmente el sueño de quedarmela por siempre, tu sabes viejo sabio como me aferro.
-Se supone que habías dejado de soñar ya niña.
-Se suponía, pero esta cajita fue la locura para mi. Poco a poco le fui limpiando pero no sé mucho de eso, y limpiaba una parte y ensuciaba otra, no entendía.
-¿Cómo puede ser eso niña si tus manos son limpias?
-He pensado mucho, y creo que fue el hecho de que en esa cajita guardé uno que otro secreto y se ensució por dentro cuando yo a besos limpiaba solamente el exterior, sé que ya no importa, pero debí haber dejado radiante cada una de sus caras antes de guardar cualquier cosa ahí, así hubiera podido ver que tanto estrago hacía, ya vez que suelo echar todo a perder viejo sabio.
-Continúa, sé que eso no es todo niña-mujer.
-Así es, eso no fue lo peor... dejé de molestarle por un tiempo y volví ahora con acordes y mi voz y sin que se diera cuenta intentaba limpiarle y repararle de nuevo pero soy tan dispersa y esta cajita esta ya tan delicada, que me hablaron sorpresivamente, volteé un instante y se me cayó de las manos.
-¿Se rompió?
-Se dañó fuertemente pero no se rompió, es un cristal tan fuerte como bello, pero cuando intenté sostenerle de nuevo se había ido, le seguí pero una de sus astillas me pinchó un dedo, no me importó y quise abrazarle pero esta vez me me cortó el rostro, por el dolor me alejé instantaneamente y al contemplarle manchado en mis secretos, astillado y ahora con gotas de mi sangre, sentí que era hora de no tocarle mas, no hay más explicación, solo le hago daño...
-Eres mucho niña...tu Hija del Carpio eres insoportable! la estirpe que pueda soportar tu compañía y amor indómito, deber ser de alto linaje guerrero o bien deber ser remanzo de mil atardeceres y trinos al vuelo, para poder darte la paz que tanto necesitas. No te sientas culpable... tus manos no se hicieron para limpiar, tus manos son creativas y levantan sueños que llegan al Casiopea, de donde vas y vienes saltarina y voladora no buscando amores, sino encontrándote a ti misma. No haces daño solo eres lo que eres, cruel como la tormenta, pura como los manantiales y amorosa como madre en labor de nodriza.
-Nada de eso me aleja de la tristeza y la soledad... herédame el trono sabio de la montaña, alejarme de todo quiza sea mi felicidad.
-Si hay un quiza, es porque no estas segura de la soledad como compañía Hija del Carpio y si no estas segura es porque todavía crees en el amor de las personas de este mundo.
-Es cierto... tengo esta cicatriz en la cara de mi cajita hermosa y eterna, raspones por doquier pero no dejo de creer, simplemente... no puedo dejar de creer.
-Es tu gran virtud... Vuelve a tu escondite si quieres niña o contempla las flores, limpia tus mejillas, vístete, deslumbra al mundo que para eso naciste hermosa.
-¿Y mi cajita?
-Primero deja de adjudicarte pertenencia, aún si vuelve, nada es tuyo ni eres de nadie, apréndelo y siéntelo, así las ausencias no serán comegen en tu espíritu.
-Así sera... así será...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Yo Hago lo propio y te convido ;-) pronto lo sabrás
ResponderEliminar