Sospeché que eras material porque impedías a la luz pasar, tenías una sombra...
Supuse que no eras de mi imaginación, porque saludabas a más gente...
Concluí en que no te irías, me firmaste con la mirada tu residencia por aquí...
Creí que me amabas simplemente cuando salió de tu boca, desde tu alma...
En fin analicé cada punto para evidenciar que eras real, pero todo se borró, no importó; cuando alado me abrazaste para volar, para recorrer todos mi sueños en un segundo, en un instante y sigo en el vuelo, seguimos...
Y no nos detenemos, como ahora, justo ahora en que me siento, me veo anciana y feliz, contigo...